miércoles, 12 de junio de 2013

Marcaje financiero de Messi

Leo Messi defraudó presuntamente 4,1 millones de euros a Hacienda por no declarar los ingresos que obtuvo por sus derechos de imagen entre los años 2007 y 2009. Esa es la tesis de la fiscalía de delitos económicos de Barcelona, que ha presentado una querella contra el delantero argentino del Barça. Según el ministerio público, el jugador y su padre, Jorge Horacio Messi, cometieron tres delitos contra la hacienda pública mediante un “entramado” de empresas en paraísos fiscales que permitió al futbolista eludir el pago de parte del IRPF.
Durante esos tres años, Messi, obtuvo “importantes ingresos” por la explotación comercial de su imagen. El Barça, Banc de Sabadell, Telefónica, Danone, Air Europa, Adidas, Pepsi y la compañía de videojuegos Konami, entre otras firmas y entidades, pagaron al futbolística 10,1 millones de euros. El jugador, que ha cumplido 25 años y cobra 15 millones de euros anuales del Barça, estaba obligado a declarar esos ingresos pero, según la fiscalía, no lo hizo.
La querella sostiene que la “iniciativa para defraudar” partió del padre de Messi, que ideó una “estrategia” para eludir el pago de impuestos. En 2005, cuando el delantero aún era menor de edad —pero había “fundadas expectativas sobre el elevado valor económico, presente y futuro” de sus derechos de imagen—, Jorge Horacio ordenó a un tercero que organizase un “montaje” para defraudar a Hacienda, siempre según la querella. Al cumplir 18, Messi “ratificó” el acuerdo y “consintió” que se perpetuara en el tiempo, según el escrito.
El presunto engaño al fisco consistió en “simular” que se cedían sus derechos de imagen para todo el mundo a empresas “puramente instrumentales” con sede en países que, técnicamente, son paraísos fiscales: en Belice y, más tarde, por las “desavenencias económicas” con el primer socio de Jorge Horacio, en Uruguay.
El primer contrato, en 2005, lo firmaron los padres de Messi, aunque la madre, Celia Maria Cuccitini, se limitó a “seguir las indicaciones de su esposo”, recoge la querella. El contrato cedía los derechos de imagen del delantero a la empresa de Belice Sports Consultants, creada un año antes por Sovereign, un despacho británico especializado en planificación fiscal internacional. El acuerdo pretendía desvincular al jugador, “formalmente y solo en apariencia” de los ingresos que generase por publicidad. Apenas un día después, esa empresa instrumental designó a otra del Reino Unido —de nombre casi idéntico e igualmente instrumental— como “agente exclusivo” para explotar comercialmente los derechos de imagen de Messi en el mundo. La empresa británica percibiría una comisión general del 10%. El “beneficiario último”, sin embargo, era el padre de Messi a través de otra empresa interpuesta.
¿Qué buscaba esa telaraña de sociedades? Según la fiscalía, el fin era defraudar a Hacienda. Los ingresos de Messi, señala la fiscal Raquel Amado, “transitaron” hasta los paraísos fiscales “sin someterse prácticamente a tributación alguna” y “con total opacidad”.
Tras la salida del primer socio de Jorge Horacio, el montaje se repitió de forma casi idéntica, aunque con distintas empresas. En 2007, esas nuevas compañías instrumentales obtuvieron los derechos de imagen de Messi sin ninguna contraprestación, “a pesar de que en esa fecha el jugador era ya titular indiscutible” tanto del Barça como de la selección argentina. La fiscal añade que, un año antes, Messi firmó un contrato de patrocinio con Adidas por seis años que le reportaba ingresos de 1,5 millones anuales.

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